Finca Pascualete
Fue hace 16 años cuando Figueroa decidió empezar a hacer quesos en la Finca Pascualete y once ya desde que salieron al mercado. Su primera idea era hacer torta del Casar con denominación de origen, por ello montó la explotación en la finca más cercana a Cáceres, que entra dentro del territorio avalado por esta. Pero, finalmente, decidió hacer la torta por su cuenta.
“Queríamos hacer formatos pequeños y no lo permitían”, apunta Figueroa. “Si entrabas en este comunismo era una guerra de precios, y no de calidad”.
Parece que no se equivocaron. Hoy sus pequeñas tortas, que, reconoce, ha costado mucho afinar, son unas de las más apreciadas del mundo, han ganado varios años la distinción Super Gold de los World Cheese Award, el mayor premio al que puede aspirar un queso, y han sido imitadas por muchos otros fabricantes.