La Colchona
Mantecados y Polvorones
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A mediados del siglo XIX Doña Micaela (apodada cariñosamente La Colchona) se dedicaba en los meses invernales a realizar las matanzas del cerdo en las casas más señoriales de Estepa y a utilizar el sobrante de manteca para hacer los conocidos como "mantecate". Para evitar la poca durabilidad que tenían estos “mantecates” a Micaela se le ocurrió resecar la harina con calor y así quitarle la humedad, dando lugar a un producto que fue poco a poco ganando reconocimiento en todo el país.
Desde entonces cinco generaciones han perpetuado hasta nuestros días, al margen de modas, aquellas fórmulas clásicas – mantecados, polvorones, roscos de vino, chocolates, alfajorillos…- con los que La Colchona se acerca a su mesa.

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