Venta Pinto
El Restaurante tiene sus orígenes en el Siglo XVII, y en aquella época se llamaba la Posada de la Barca, y se trataba de un puesto fronterizo donde pasaban transeúntes. El hecho de que fuera un cruce de caminos de acceso a muchas poblaciones del sur de Cádiz, hacía que fuese un lugar muy frecuentado y conocida en toda la zona.
Juan Pinto Crespo adquiere la posada de la Barca en el año 1910 y cambia su nombre por el de “Venta de Pinto”, y emprende una gran reforma de la Venta, ampliando su extensión dentro de la propia montaña.
Venta Pinto cuenta con un enclave privilegiado, a medio camino de todas las riquezas que proporciona la provincia de Cádiz. A un paso de la costa atlántica y su pescado de excelente calidad, de donde cabe destacar el famosísimo atún rojo salvaje de almadraba. A un tiro de piedra de las fabulosas dehesas, con su espectacular carne de caza y sus terneras retintas, acompañadas de cerdo ibérico. Sin dejar de lado la reconocida huerta de Vejer, que proporciona una gran variedad de vegetales frescos, llenos de sabor, que dan cuerpo a cualquier plato.
Desde antes de su paso definitivo a la restauración en los años 70, la Venta Pinto ha sido el destino de muchos viajeros y locales, en busca del descanso y la buena comida tradicional que se podía degustar por nuestras carreteras. Una buena parte de nuestros servicios iban destinados a desayunos, donde nuestros bocadillos de lomo en manteca han adquirido gran reconocimiento, y no son pocos los que los domingos se aventuran por la provincia, con la venta como objetivo para un tentempié mañanero, antes de continuar camino hacia la costa o la sierra.